Me acabo de separar de mi pareja, no estamos casados ni tenemos hijos, y queremos vender el piso en común pero no encontramos comprador, ¿Qué podemos hacer?

Esta es una situación que se está dando muy a menudo, en la actualidad, a consecuencia de la grave crisis inmobiliaria por la que atraviesa nuestro país. Son varias las opciones por las que se puede optar. Una de ellas, y es la primera que debemos plantearnos, es si puede quedárselo uno de los dos, pagando al otro la mitad del valor del piso, deduciendo, claro está, el importe del capital pendiente de hipoteca, si es que la hubiere.

 

Esta opción es muy atractiva desde el punto de vista fiscal pues el que opte por quedarse con la propiedad tan sólo deberá liquidar un impuesto a Tributs de la Generalitat, equivalente al 1 por ciento del valor de la operación. Para ello, en vez de optar a una escritura de compraventa (ésta cotiza el impuesto al siete por ciento del valor de la compra, mucho más alto) se debe proceder al instrumento público de disolución de bien común. Y para ello no requiere ni que se esté legalmente casado ni siquiera que se sea pareja, pues cualquier persona que se encuentre en situación de proindiviso, puede acudir a esta vía.

 

Ahora bien, si ninguna de las partes quiere o puede adquirir la mitad a su pareja y tampoco es posible la venta a un tercero, como parece ser el caso que nos compete, mi consejo, en estos momentos económicos, no es otro que el esperar a que pase el chaparrón de la “crisis” y se recupere el mercado inmobiliario. Dentro de esta espera, claro, habrá que ir cubriendo los gastos que genere el inmueble. Pues bien, o se queda uno de los dos en el piso, y a cambio procede a hacerse cargo de los gastos de mantenimiento de la propiedad y de su uso, o se alquila a un tercero a fin de que con su renta puedan pagarse éstos. El alquiler a un tercero es buena opción actualmente, con gran demanda y rentas según “mercado”.

 

Por último, debo indicarte que si se opta por el alquiler a un tercero hay que hacerlo con la máxima diligencia, y a ser posible a través de un profesional, pues en estos casos habrá que tener en cuenta distintos factores concurrentes, como por ejemplo el hecho de que si alquilas la vivienda antes de los tres años de haberla adquirido a un tercero, al dejar de constituir tu vivienda habitual, el Estado puede reclamarte todas aquellas ayudas que hayas obtenido en la compra o en la Declaración de Renta. Además, habrá que asegurarse el pago de la renta solicitando al inquilino garantías.

            Carlos Pérez i Bernalte

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