ME ACABA DE COMUNICAR EL PROPIETARIO DEL LOCAL QUE TENGO ARRENDADO DESDE HACE MÁS DE SETENTA AÑOS (ME SUBROGUÉ EN LOS DERECHOS DE MIS ANTEPASADOS) QUE TENGO QUE ABANDONARLO PUES LA LEY DE ARRENDAMINETOS URBANOS LO DA POR EXTINGUIDO. ¿TENGO QUE CERRAR MI NEGOCIO DE TODA LA VIDA YDEJAR EN LA CALLE A MIS EMPLEADOS?

UN CLIENTE ME PAGÓ UN TRABAJO CON UN PAGARÉ. ME ENCUENTRO QUE AL LLEGAR EL VENCIMIENTO E IR A COBRARLO AL BANCO NO SÓLO NO ME LO HAN PAGADO SINO QUE ME HAN COBRADO UNA IMPORTANTE CANTIDAD EN CONCEPTO DE GASTOS. ¿QUE DEBO HACER?
noviembre 10, 2015
SOMOS UN MATRIMONIO DE HOMBRES. NUESTRO MÁXIMO OBJETIVO COMO PAREJA ES FORMAR UNA FAMILIA CON UN HIJO GENÉTICAMENTE NUESTRO. UNA AMIGA NUESTRA SE HA OFRECIDO A AYUDARNOS TENIENDO EL HIJO.¿ QUÉ GARANTÍAS TENEMOS PARA FORMAR ESTA FAMILIA HOMOPARENTAL? ¿ ESTAMOS LEGITIMADOS LEGALMENTE PARA ELLO?.
noviembre 10, 2015
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ME ACABA DE COMUNICAR EL PROPIETARIO DEL LOCAL QUE TENGO ARRENDADO DESDE HACE MÁS DE SETENTA AÑOS (ME SUBROGUÉ EN LOS DERECHOS DE MIS ANTEPASADOS) QUE TENGO QUE ABANDONARLO PUES LA LEY DE ARRENDAMINETOS URBANOS LO DA POR EXTINGUIDO. ¿TENGO QUE CERRAR MI NEGOCIO DE TODA LA VIDA YDEJAR EN LA CALLE A MIS EMPLEADOS?

La cuestión que nos plantea me permite recordar una noticia que recientemente aparecía en prensa con el título de“numerosos negocios centenarios tendrán que cerrar por la entrada en vigor de la Ley de Arrendamientos Urbanos”. A todo profesional nos ocurre que, seas de la rama que seas,cuando leemos la prensa y ésta trata sobre un asunto de nuestra profesión, en numerosos de éstos casos nos hacemos cruces pensando o bien en el desconocimiento sobre la materia del periodista firmante, o bien en el subjetivismo o carácter tendencioso del artículo. Sea una circunstancia u otra el caso es que estos artículos carecen de rigor informativo lo que puede llegar a confundir al lector no ducho en el tema hasta el punto de hacerse suya una idea totalmente equivocada sobre los hechos publicados.

A excepción de alguna reforma parcial debemos tener en cuenta que la última Ley de arrendamientos Urbanos, la que se aplica en la actualidad, fue aprobada en noviembre del año 1.994, entrando en vigor el día 1 de enero de 1995. Esta Ley 29/1994, de 24 de noviembre, que ostentará 20 años de “antigüedad” el día 31 de diciembre de 2.014, estableció un sistema transitorio para que todos aquellos contratos de arrendamiento de local de negocio conocidos como los sometidos a prórroga forzosa, o de renta antigua, encontraran un límite temporal de vigencia contractual, frente a la situación de duración indefinida que les caracterizaba, y este límite temporal fue de 20 años más de duración a partir de ese momento de entrada en vigor de la indicada ley. En aplicación de éste régimen transitorio a finales de este actual año 2014 vencerán numerosos contratos de renta antigua, y ciertamente numerosos establecimientos considerados “singulares” o “tradicionales” deberán cerrar sus puertas o bien sus inquilinos formalizar un nuevo contrato pagando alquileres a precio actual de mercado, es decir, precios superiores a los que pactaron en la segunda mitad del siglo XX. Por lo tanto los titulares de prensa de estos días pasados son totalmente “sensacionalistas” pues ningún periodista está descubriendo un hecho nuevo o insólito, simplemente está finalizando un plazo más que prudencial de 20 años para regularizar rentas y dar término a contratos que llevan vigentes más de medio siglo en la mayoría de estos casos, y por lo tanto el cierre de estos establecimientos o el fin de estos contratos ya eran conocidos por sus inquilinos desde hace 20 años.

Por otro lado cabe tener en cuenta que estos contratos de renta antigua fueron formalizados al amparo de la anterior Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964, Ley que estableció la obligatoriedad de la prórroga forzosa, mecanismo tan beneficioso para los inquilinos y tan perjudicial para la propiedad de los locales y las viviendas, pues con un único contrato el alquiler podía subsistir por varias generaciones de la familia respetándose incluso la renta inicial. En cuanto a esta Ley de 1964 debemos manifestar que no hay otra Ley que restrinja los derechos de la propiedad con tal magnitud que esta. Parece inaudito que una ley aprobada en plena época dictatorial fuera tan beneficiosa para el sector más liberal de nuestra sociedad, y tan perjudicial para el sector más tradicionalista de la propiedad. Que considerase desde un primer momento al inquilino como la parte débil contratante a la que hay que defender. Que si, que a priori lo es. Se presupone más fuerte el que vive de rentas que el que tiene que arrendar por entender que no puede comprar. Pero resulta que toda esta situación ha revertido a la actual en la que paradigmáticamente, y con el paso de los muchísimos años, ha resultado que la posición del inquilino se ha fortalecido de sobrada manera en detrimento de la posición del propietario,dándose situaciones esperpénticas en que señores inquilinos que gozan de anchas propiedades en las zonas de veraneo o de invierno poseen una maravilloso contrato de arrendamiento sobre un inmueble céntrico y amplio por un irrisorio precio, herencia de sus antepasados mientras que el propietario vive miserablemente con unos ingresos que apenas le permiten mantener siquiera la propiedad en condiciones. Y no son excepciones, como tampoco lo son los casos de pobres pensionistas, mejor dicho de pensionistas pobres, que apenas reciben ingresos para sustentar su también miserable alquiler. Todo parece entenderse dentro de un frágil equilibrio que permite que el Estado del Bienestar cargue sobre las espaldas de los propietarios de viviendas (a veces empobrecidos por esta Ley) con los pensionistas más desfavorecidos de la sociedad. De la misma manera que le supone un enorme ahorro al estado cargar a aquellos divorciados y divorciadas (las menos) con sus ex para el resto de sus vidas: una carga y una pensión menos para el Estado.

Pues bien, me parece que todos aquellos comerciantes que ya sabían desde hace años, VEINTE, que su contrato por fin iba a terminar, han tenido más que tiempo suficiente para organizar su viabilidad en otra ubicación o bien renegociar el contrato de arrendamiento con la propiedad.No se puede limitar el derecho de la propiedad de tal vasta manera y pretender, como quiere proteger ahora el Ajuntament de Barcelona, determinados negocios por su antigüedad. La sociedad se transforma y eso es ley de vida, amén de los nostálgicos o de los inquilinos que quieren seguir aprovechándose de gozar de unos alquileres sumamente bajos en relación al precio de mercado. Se acabó con una partedel abuso a la propiedad. Aunque ésta peculiaridad solo afecte a aquellos contratos de locales de negocio que se encuentren a nombre de personas jurídicas que en el fondo no son más que mercantiles, figuras del comercio que no necesitan protección jurídica (a diferencia de algunas personas ancianas y débiles que si la merecen y en referencia a su vivienda arrendada), dejando libres de esta aplicación al resto de comerciantes inquilinos.

 

Carlos Pérez i Bernalte

Abogado

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